Pensé que en el medioevo, esa especie de gente se había extinto. Ésos holgazanes internos buscando un párroco que dé consejos en primera instancia, y luego culpándolo por no poder llenar los vacíos de su interioridad.
Creo que la vida en sí, es una búsqueda de respuestas. Encontrarlas o no, es algo que depende de cada uno. Pero de ese punto, a pedir respuestas a modo de exigencia a cualquier otro humano, no es más que asumir que las vidas de cada uno han seguido los mismos pasos, han hecho aflorar las mismas dudas y han generado los mismos vacíos.
Educar a alguien en lo espiritual no debe, para bien de cada uno, dar respuestas. Más bien, debe dar más dudas. No debe argumentar a favor de algo, sino en contra de todo. Es así, como generaremos personajes ávidos de cultura que la historia se negará a olvidar, y nosotros mismos no debemos olvidar que seremos historia. Sólo controlamos que tan largo es el párrafo de nosotros que se escribirá en ella.
Ahora bien, si somos fans de la guerra de las galaxias, y a la vez disfrutamos de practicar pedagogías como hobbie, entonces entrenar una armada de clones cuyos razonamientos son idénticos, cuyas dudas iguales y de los cuáles no habra legado digno de recordar, entonces digámosles que camino seguir, por donde las masas acatarán en un ciento por ciento lo que afirmen, por donde está asegurado su porvenir.
Dejemos que piensen. Nosotros podemos hacerlo también por nuestra propia cuenta.
Me desagrada mucho el medioevo!