miércoles, 8 de junio de 2011

La sociedad de los monos.

Ahí vivimos ahora, en una sociedad de monos. En un árbol, donde el lugar más alto es el más protegido... No de depredadores, sino que de otros monos, de la misma especie.

Así es la sociedad y así quienes la habitamos. "Trepamos socialmente" gracias a la educación, cuyo referencia arbórea viene a ser más bien un cactus, y en la práctica no es "gracias" a la educación, a ella no tenemos nada que agradecerle... En realidad alguien inventó lugares específicos que cobran por certificar lo que sabes, es gracias a uno mismo, que pese a todas las trabas que pone el sistema, pasamos las pruebas.

En las raíces de la sociedad, en nuestros orígenes, hay energía gastada y esfuerzo... nada crece solo "porque sí".

Malditos monos, comiendo bananas, diciendo "bla bla bla" y trajinando sus narices, todos alejados del respeto mutuo y las buenas costumbres, cuestionándolo todo pensando que opinar es un derecho que se gana al nacer, y no es así. Es un lujo para quienes no piensan cubiertos de "politicismos" o con partes del cuerpo alejadas de la cabeza.

Hablar por hablar, monear sólo por monear. Ahí buscan llegar los que exigen mucho, pero dan poco.

domingo, 2 de enero de 2011

Cuando el amor se manifiesta en uno, uno requiere demostrarlo de diversas formas. Siendo esas formas limitadas, llegado cierto momento, ya no queda nada nuevo por hacer. En consecuencia, el amor cae en un ciclo de dudas que brotan y rebrotan, porque... ¿por qué hacemos siempre lo mismo? ¿por qué ya no me llevas a lugares nuevos?

Claro, ya no hay lugares nuevos. Ya no quedan cosas nuevas por hacer. La rutina se comió nuestras expresiones.

Entonces, eso nos queda para no exterminar el amor por amar demasiado. Tal como la torta sacia al comedor de postres, a los amantes las expresiones de amor deben hacerse graduales y no atochadas. No tratar como algo común esta fuente de alegría, sino más bien como algo que debe cuidarse y utilizarse cuando sea pertinente. Como un súper poder.

De este modo, el amor renace cada vez, y no desfallece de a poco.

domingo, 17 de octubre de 2010

Asunto de cadenas un poco emo.

A veces nos atan muchas cadenas, otras tantas somos libres. No falta quien se ata por propia voluntad a aquello que considera importante.

¿Y qué es lo importante? Las cadenas y ataduras no dejan de ser cadenas y ataduras cuando nos sometemos a ellas o cuando creemos que nos dan libertad. No tenemos derecho a elegir nada, sino a restringirnos de todo.

No conocemos el amor, sino aquello que no lo es y por no serlo, lo decimos "malo". ¿Y qué tanto más bueno puede ser el amor mismo entonces, si hay quienes se arrancan la vida por él?

Somos sólo piezas de un puzzle acomodándonos a la realidad, dejando a las manos pueriles del destino atarnos y atascarnos donde le plazca.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Sobre los dinosaurios.

¿Estoy rallado con los dinosaurios?
La respuesta es sí. Porque mi cerebro de humano tiende a asociar todo, la realidad con el pasado, y los sueños con las verdades.

¿Cómo sería un dinosaurio en la actualidad?
Sería triste. Quizás como un elefante, encerrado, exhibido, magnífico, perfecto, una obra de la arquitectura de la vida tan propia de nuestra tierra y tan perfectamente mantenido como el ser humono puede mantener. Humono lo dije a propósito, si del mono no creo que nos separen más de dos letras.

Como conclusión digo, que si alguna vez existió algo tan inmenso como un dinosaurio, entonces lo mejor que pudo haberle ocurrido, fue la extinción. Los salvó de la esclavitud a la que se someten las formas de vidas a las que podemos darles utilidad, o la muerte de aquellos que pretenden vivir donde ahora hacemos "villas" que para la tierra misma, son sola rocas sobre ellas, tapándole la visión del cielo.

¿Estoy enojado? Sí, porque fui al campo y ya no es campo, son casas separadas por unos cuantos metros. No hay largas caminatas sin cruzar un patio, o grandes árboles sin ser profanados por la sed de estufa de algunos. Por eso estoy furioso, por eso escribo sobre dinosaurios...

Y porque a veces soy un taimado que sólo escribe leseras.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Así son las cosas.

Creí que era sólo una recurrente excusa para ausentarse del trabajo. Creí que todo era mentira y que nadie decía la verdad.

Y la verdad entonces es que hay quien descubre el nulo valor de su propia vida, y junto con descubrirlo y no hallar maneras de cambiarlo, está lo que niego. La depresión.

Tanto tiempo arrastrado sin creerles, y tan poco necesario para sí hacerlo.

Es el sentirse como un edificio en ruinas., cuya demolición es la manera única de darle valor.

Es que está tu familia, valorándote por ser su familiar. ¿Y qué importa? ¿Qué ocurriría de no ser su pariente?

Está el sexo opuesto y las bondades de la vida en pareja, amor que valoro de mayor manera, puesto que no es algo impuesto, es libre, nace, crece y muere. Pero en sentirlo y saber sentirlo, así como en poder hacerlo sentir, yace el dilema de sentir mucho y hacer sentir poco. De amar perdidamente y solo ser querido como un humano cualquiera quiere a otro. De ser amado perdidamente y sentir que no es suficiente.

Tanto tiempo sin creer su existencia y negarla. Tanto tiempo diciéndole no a una realidad que ahora veo tan propia.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Breve.

Los hombres hablan el lenguaje de las palabras. Las demás criaturas hablan el lenguaje de la tierra. Los árboles dicen algo y el viento lo lleva al mundo. Los hombres decimos algo y sólo otro hombre puede entendernos y del viento, sólo entendemos el aire.

Los animales se defecan por todo el paisaje y el paisaje se embellece. El humano crea bellezas arquitectónicas y de paso, despedaza al paisaje.

A veces, cuando siento que los árboles dicen muchas cosas, como hoy, pienso que quizá no estamos hechos para la vida en la tierra.

jueves, 12 de agosto de 2010

De escuchar e interpretar.

Me gusta el modo de pensar que tienen algunos. Hasta los envidio por no llegar yo a tales modos, y conservarme tan terco en mis ideas.

Una sabia mujer de risueñas facciones, en un severo debate sobre lo correcto y lo no respecto de la creencia más que chilena sobre el amor que de estar escrita en un libro, sería algo así como "no ames hasta que te amen", me hizo ver que algo así pensaba yo.

Y sin cambiar sus risueñas facciones me dijo "Yo amé y entregué todo. Sufrí mucho, pero el amor de mi parte no falló. Quien busca amar sin sufrimiento, busca sufrimiento desde antes de amar".

Y con tal oración, no me quedó más que darme cuenta lo patéticos que somos. Lo acomodados, asegurados, cobardes, hipócritas que somos. Lo humanos que somos.

Quiero ser como ella. Quiero sufrimiento. Quiero mucho sufrimiento, pero lo importante, es no temerle a amar por él. Deseo profundamente entregarlo todo a ciegas, sin temor a los porvenires o a las frías frases de quienes son como yo deseo dejar de ser. De quienes no han hablado con una sabia mujer un poco entrada en años, con el corazón partido y una sonrisa más grande que quienes aún lo conservamos en una sola pieza.

Entonces, no dejo de pensar cuántas cosas más estúpidas puedo mejorar en mi día a día, para alejarme más de este prototipo de tauro, obstinado, obsesivo, poco tolerante y de malas reacciones.

Definitivamente, necesitamos a los mayores. No imagino una vida en la que sepamos nada y a la vez, no recibamos orientación de quien al menos, ha vivido algo más.