sábado, 10 de julio de 2010

De repente

En un momento de mente loca, de pasos rápidos y de lluvia más que furiosa, uno puede cuestionarse sobre la vida misma. Y bien podría exclamar "¡qué weá wn!".

Muchos podrían decir que es un gran regalo divino. Y luego podríamos los demás decirles lo ridículo que es recibir un regalo divino, de un acto netamente ilegal para su dios.

Claro, están los que dicen que no es más que una serie de procesos que llevan a que mediante un intercambio de fluidillos, obtengamos conciencia. A ellos también podríamos decirles lo poco motivante que sería intercambiar esos "fluidillos" con una persona que así lo piense, y luego claro, nos burlaríamos todos de esos perdedores que pasan horas leyendo y buscando explicaciones que sólo encuentras cuando sales a mojarte por la calle mientras llueve, obligado por una familia hambrienta, a comprar frutas y verduras, entre otras cosas.

Podemos decir clara y objetivamente que vivimos una enfermedad de transmisión sexual, cuya cura es la muerte. "Objetivamente" claro, considerándonos a todos una gran pila de nerds.

La vida es, en resumidas cuentas, un milagro de la naturaleza, perfectamente explicable por el hombre, perfectamente inexplicable para quienes vemos en las palabras ecos vacíos de la realidad.

Digo porque creo, que no todas las cosas deben nombrarse, como si una palabra fuera capaz de sostener el peso de una idea en su cien por ciento.


L_H

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