Una sabia mujer de risueñas facciones, en un severo debate sobre lo correcto y lo no respecto de la creencia más que chilena sobre el amor que de estar escrita en un libro, sería algo así como "no ames hasta que te amen", me hizo ver que algo así pensaba yo.
Y sin cambiar sus risueñas facciones me dijo "Yo amé y entregué todo. Sufrí mucho, pero el amor de mi parte no falló. Quien busca amar sin sufrimiento, busca sufrimiento desde antes de amar".
Y con tal oración, no me quedó más que darme cuenta lo patéticos que somos. Lo acomodados, asegurados, cobardes, hipócritas que somos. Lo humanos que somos.
Quiero ser como ella. Quiero sufrimiento. Quiero mucho sufrimiento, pero lo importante, es no temerle a amar por él. Deseo profundamente entregarlo todo a ciegas, sin temor a los porvenires o a las frías frases de quienes son como yo deseo dejar de ser. De quienes no han hablado con una sabia mujer un poco entrada en años, con el corazón partido y una sonrisa más grande que quienes aún lo conservamos en una sola pieza.
Entonces, no dejo de pensar cuántas cosas más estúpidas puedo mejorar en mi día a día, para alejarme más de este prototipo de tauro, obstinado, obsesivo, poco tolerante y de malas reacciones.
Definitivamente, necesitamos a los mayores. No imagino una vida en la que sepamos nada y a la vez, no recibamos orientación de quien al menos, ha vivido algo más.